Cabo de Gata II

Fiebre del oro

Un conjunto paisajístico de insólita variedad natural nos ofrece Sierra Cabrera, perfil irregular lleno de crestas causadas por su reciente formación geológica.

Abruptos paisajes que van desde profundas ramblas a oasis de vegetación.

Como un pintor hace con su paleta de colores un lienzo, Sierra Cabrera nos regala su colorido, ocres, tierras o malvas para recrear nuestro propio lienzo.

Nos asomaremos en el mirador de la Playa de los Muertos desde donde  tenemos una espectacular vista sobre una de las playas más bonitas y apreciadas de nuestro litoral, también podemos apreciar el relieve de Mesa Roldán, un domo volcánico que se formó hace unos 8,7 millones de años.

A orillas del Mediterráneo, se despierta Agua Amarga para ofrecernos un café y despertar nosotros también.

Con su encanto rural de antaño, dejamos Fernán Pérez  para seguir hasta Rodalquilar.

El comienzo de la actividad minera en Rodalquilar, no está demasiado claro, se cree que ya en época de los romanos, se explotaban las minas. Sin embargo fue con el descubrimiento del oro a finales del siglo XIX, cuando Rodalquilar vivió su máximo esplendor y se desarrolló allí “la fiebre del oro”.

Un bello paisaje costero con el pico de Los Frailes al fondo, nos ofrece el mirador de las Amatistas, de camino al pintoresco pueblo marinero, nido y refugio de piratas africanos, de donde deriva su nombre La Isleta del Moro.

Disfrutaremos de tiempo libre en La Isleta del Moro, para tomar una cerveza bien fría acompañada de pescadito de la zona, también nos podremos dar un baño, para así regresar fresquitos.

Recomendamos: llevar ropa y calzado cómodo, también accesorios para protección del sol, gorra, sombrero etc. y ¡protección Solar!

DURACIÓN: medio día